12.9.12

“Me parece que un cuadro es un trozo de pared”


Pabellón de Alemania (Barcelona). Fotografía realizada por Juan Carlos Lagares Cáceres.

Museos como descontextualizadores.

Mi última lectura, “La habitación vacante” de Juan Navarro Baldeweg, me ha impulsado a escribir esta entrada. Un libro que esconde una gran cantidad de reflexiones, muchas de ellas tan complejas que incluso no llegué a comprender completamente. Con esta entrada voy a intentar resumir lo que para mí ha sido esta lectura en la que cada frase incita a una reflexión, en parte guiada por el autor, en parte dejada a la  interpretación del lector.

“Me parece que un cuadro es un trozo de pared”.

Una frase de este libro, escogida entre tantas otras no menos impactantes. No pretendo realizar un resumen de un libro tan complejo porque me equivocaría en el intento, partiré así de esta frase para iniciar una entrada acerca del amplio mundo de los museos, en los que voy a tratar principalmente dos términos: la heterogeneidad y la homogeneidad.

El Louvre, o el Prado, entre tantos otros como representantes de la heterogeneidad: un contenedor que recorre “desde Egipto hasta Velázquez”. Cabría cuestionarse hasta qué punto obras tan dispares dialogan entre sí, y a su vez con el lugar en el que se encuentran expuestos. Y más importante aún es para qué fueron creados. Hay cuadros que fueron pintados, volviendo a Baldeweg, para enmarcar un trozo de pared, y su localización en un museo provoca una descontextualización total del mismo, no menos impactante que si nos llevamos un edificio piedra a piedra a otro lugar para el que fue diseñado.

En contraposición, y aprovechando el viaje a Barcelona que enunciábamos hace poco, lugares como la Fundación Joan Miró o el Pabellón Alemán de Mies Van der Rohe como ejemplos de homogeneidad. El primero por ser muy coherente a mi parecer, empezando por ser un edificio diseñado para acoger las obras del artista, y obras creadas para ser acogidas por la fundación. Desde el propio Miró hasta otras exposiciones temporales. Una acción recíproca, un diálogo entre museo y obra, entre pared y cuadro. Y el segundo, el pabellón por conseguir ser museo desde la ausencia expositiva. Una atmósfera, una pared como cuadro en sí misma que con su materialidad y cuidado del detalle logra transmitir la ideología y obra de Mies.

Quizás hoy en día, donde viajar empieza a estar al alcance de todos, es más acertado abogar por un museo homogéneo, como si de series de trabajo se tratasen, como contenedor de atmósferas más que museos como catálogo de culturas y obras, que dicho sea de paso hoy en día son bastante accesibles desde Internet.

Como siempre, cada reflexión que nos animamos a compartir en este blog llevan impresas una enorme cantidad de preguntas. Preguntas que son importantes en la fase de aprendizaje en la que nos encontramos, pues éstas son las bases que afianzaran nuestros conocimientos. No estamos en momento de establecer verdades, por no tener aún conocimientos suficientes para ello, pero sí es momento de cuestionarnos esas verdades que otros enunciaron. La pregunta, la curiosidad y las ganas de aprender, aunque sea desde el error son los motores de nuestro día a día y que esperamos no perder nunca.

5 comentarios

  1. Magnífica reflexión. Me ha hecho pensar en algo que nunca me había planteado.

    Es una aportación muy interesante.

    Saludos.

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    1. Nos encanta que te sirva y te haga plantear nuevas cosas!

      Gracias por apreciación y por tu comentario!
      Saludos.

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  2. Hola señores, soy Luis Alfonso y una buena reflexión acerca de esto es: ¿justifica la buena voluntad esa clase de ingenuidad? La mayoría de las veces los arquitectos somos unos ilusos que creemos tener poder para hacer un mundo mejor y mas bello organizando la vida a la gente con una pequeña intervención en cualquier lado. Eso es algo sinceramente muy déspota. Y pedir que la gente gaste mas dinero por segregar el conocimiento y hacer un espacio "homogéneo" me parece absurdo. Tan absurdo como decirle al propietario de una colección de coches que se deshaga de los que no sean Ferrari. Hasta ahí una reflexión dentro de lo normal. Pero un cuadro nunca ha sido pintado para una pared, un cuadro es una realidad en sí mismo porque se pintan en caballetes, no se van poniendo en la pared para ver cómo queda en esta.
    Siento ser tan brusco pero es que hay entendidos que tienen unas reflexiones un tanto irrealizables y que sinceramente creo que no aportan nada al mundo.

    Gracias por el artículo y muchos saludos.

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    1. Hola Luís Alfonso,

      No escribo en nombre de Mª Ángeles, ya que este es su artículo y yo solo aportaré mi opinión a tu comentario y al texto.

      Por un lado está lo que has comentado de los arquitectos. No creo que sea algo déspota, ya que déspota puede ser cualquier cosa que plantees de cualquier profesión y me parece algo muy general. Con respecto a lo de "hacer un mundo mejor", no se que decirte ahí, yo mismo como estudiante a veces tengo dudas internas de qué podemos aportar y qué no estamos aportando y aun me queda mucho por saber. Pero para nada veo déspota que intentemos hacer nuestro trabajo... muchos se equivocarán y muchos lo conseguirán, aunque sea en una pequeña parte. Si tu no lo crees, desarrolla tu propio concepto y explícalo, a lo mejor llegamos a puntos de vista interesantes.

      Por otro lado, lo que comentas del cuadro y la pared. No me parece nada raro que se pueda pintar un cuadro para una pared, pero lo que creo que se refleja aquí es que hay sitios, como la fundación Miró, donde se guarda la obra de este artista con un ambiente mucho más cercano a él con respecto a la que puedes encontrar en el MoMA por ejemplo. Un espacio en Barcelona (dónde el nació), hecho mientras el vivía para exponer su obra junto con otras exposiciones de otros artistas, pero la referencia de Miró queda ahí. Aquí no entiendo la cuestión de gastar más o menos, sino el hecho de que existan lugares donde puedas acercarte mucho más al artista. Museos heterogéneos seguirán existiendo pero a mi, personalmente, me parece interesante la homogeneidad.

      Por último y abordando la frase final, esta reflexión si me ha aportado cosas. Cosas que están ahí a la vista y que no había pensado, sean más o menos importantes.

      Gracias por tu comentario Luí y un saludo!

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  3. Quiero explicar en primer lugar que en ningún momento me he referido a "pintar un cuadro expresamente para una pared". Con este artículo intento reflexionar acerca del contenedor que acoge una obra de arte y la importancia que tiene para el mismo. Un claro ejemplo de es el graffiti, su contenedor es la calle, es un trozo de pared de manera literal y no sólo se plasma una composición de colores sobre un soporte urbano sino que ese soporte es el que completa de sentido al mismo. A mi entender, el ejemplo del graffiti puede y debe extrapolarse más allá de una definición tan literal, creo que una obra está completa cuando se refuerza de la atmósfera para la que fue creada, la descontextualización de un cuadro no merma su valor pero no nos permite absorber toda su esencia.

    Por supuesto es una reflexión personal, y pretende precisamente huir del despotismo pues no creo que la arquitectura hoy en día pueda hacerse entre cuatro pareces sino que, hablando de atmósferas, la arquitectura debe ser hecha por y para un lugar, que no es sólo un territorio sino una gran cantidad de variables sociales, políticas, económicas, históricas, etc. Como aún no tengo en mi mano la posibilidad de construir, y en los tiempos que corren será algo difícil de conseguir, me conformo de momento con compartir mi manera de "pensar la arquitectura".

    Respeto que no la compartas, y de hecho te animo a que escribas una entrada y la publicaremos con mucho gusto, porque puede ser una aportación interesante.

    Gracias, y un saludo

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