26.2.12

¿qué hay ahí? paisaje

Paisaje. Un concepto amplio, difuso y líquido. Líquido en la medida en que se adapta, escurre, es amorfo y multiforme, y en la incapacidad de encontrar sus límites, porque no los tiene. Un paisaje que, como vimos en clase necesita de seis definiciones para englobar sus diversos matices. Y aún así, no queda completamente representado. 

Dentro de esa compleja idea me interesa el paisaje como elemento a descubrir. Esa sensación que vivimos cuando establecemos un contacto directo con el mismo. Ese diálogo en el que el individuo es el explorador y el paisaje el elemento explorado. 

Yo me he sentido exploradora, por ejemplo en un sendero completamente natural, que parecía creado únicamente por la superposición de pisadas, en el que sólo unas flechas pintadas en la piedra te mostraban el camino entre las rocas en el Torcal de Antequera.


El Torcal de Antequera (Málaga)


Yo me he sentido exploradora, cuando he ido a ver qué hay debajo de de un puente, un espacio que no está esperando ser visitado, pero que también es paisaje.


Debajo del Puente del Alamillo (Sevilla)


Yo me he sentido exploradora al seguir un sendero sin saber qué iba a encontrar, acabando en una cala completamente vacía del Algarve.




Praia do Telheiro. Algarve (Portugal)


Y, ¿Quién no se ha sentido explorador, al visitar una ciudad desconocida? Con sólo un mapa en la mano y algunas ideas preestablecidas? Ir a visitar una ciudad sin conocer qué vas a encontrar al cruzar la siguiente esquina. 

Para mí, eso es paisaje, diferente para cada individuo, en la medida en que cada uno, con una cultura, edad, y situación diferente lo descubrimos. Y ésa considero que es la única forma de establecer un diálogo real y directo con el mismo, un diálogo en primera persona. 

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