6.10.15

Aportar a la ciudad desde la vejez... (parte I)


Es habitual pensar en la ciudad como un contenedor de vida, una superposición de viviendas dentro de la cual el habitar se adueña del espacio y las personas tienen la capacidad de modelarlo y adaptarlo para hacerlo suyo. Pero hay lugares que están cayendo en el olvido, perdiendo vida para convertirse en ruina. Lugares en los que empieza a reinar la soledad. Así es el solar en el que actué en el Proyecto de Fin de Carrera, un espacio que si bien un día tuvo su pilar en la vitalidad de la gente que lo frecuentaba, hoy sólo queda en la memoria de las personas que transitan por sus lindes.

De alguna manera el proyecto quiere crear un mapa, una serie de estrategias que ordenen el solar a partir de un modelo y sea capaz de crear una brecha en lo que hasta hoy se ha definido como “residencia de mayores”. Un concepto antiguo y obsoleto que pone fecha de caducidad a personas que en mucho de los casos ven menguada su vitalidad por la soledad antes que por los años.

Y para conseguirlo no hay otra manera que repensar el modelo, cuestionando y poniendo en duda todos y cada uno de los aspectos que se han heredado. Pero no soy la primera en hacer esto, son muchas las discusiones que están surgiendo hoy en día en torno a este colectivo, muy juzgado y poco comprendido. Hablar de mayores es hablar ni más ni menos que de nuestro futuro, de esas personas que ya no encuentran su lugar tan fácilmente en la ciudad pero que tampoco se consideran fuera de ella, personas que sin más empiezan a notar que la ciudad comienza a darles la espalda, por distintos motivos, pero personas que aún están muy activas y quieren seguir aportando a la sociedad.

Qué mejor manera de rescatar un solar de la soledad que recordando su memoria, de la mano de un colectivo cuya principal lucha en los tiempos que corren es precisamente esa, la soledad.
Aprovechando que ayer fue el día del mayor... 

(Extracto de las reflexiones del Proyecto Fin de Carrera...)

28.9.15

Arquitectura de todos

"Ventana pictórica". Fotografía propia. (Tavira. Portugal)
¿Qué es buena y qué es mala arquitectura? No comparto la idea de que la arquitectura es algo de pocos. Creo que todos, arquitectos o no, dialogamos a diario con ella, y es que consciente o inconscientemente somos parte de la misma. Entonces, ¿por qué muchos arquitectos se empeñan en defender que sólo unos cuantos elegidos son capaces de entenderla?

El mundo en general ha cambiado de manera brutal en el último siglo, un cambio que en muchos casos ha ido más rápido que la propia capacidad de las personas para asimilarlo. La arquitectura no ha sido menos. Hemos pasado de que los distintos estilos arquitectónicos marquen etapas en la historia a que el estilo de la etapa actual sea la innovación en sí, se caracterice por la ausencia de un estilo, ya que estamos hablando de un estilo arquitectónico prácticamente por arquitecto.

Y llegados aquí, ¿Quién marca la buena y la mala arquitectura? Todos.

5.2.15

Chimeneas en el horizonte

"La Conservera" de Ceutí (Murcia), Retes Arquitectos - Fotografía de David Frutos
Hay lugares en los que el valor del patrimonio queda a criterio de la opinión mínima, más centrada en intereses políticos o económicos poco acertados. A menudo, en esos lugares se opta por la demolición. En otros lugares en cambio, se aprecia, se recuerda, se mantiene y se integran a los nuevos usos y tendencias que la sociedad requiere. A mi me gusta más la segunda opción. No soy partidario de que cualquier edificio antiguo sea bueno por su condición de antiguo, pero aún muchos "sin valor" tienen cosas que contar. Hay edificios que aunque en el pasado fueron una arquitectura más funcional, como una "simple" bodega, hoy contienen un espacio que por su escala, materialidad y ambiente, resulta atractivo mantener. Crean en el paisaje de ese lugar un recuerdo de lo que fue; de la actividad que mantuvo antes a gran parte de una población ocupada. Es seña de identidad de ese lugar, porque lo que somos es gracia a lo que fuimos. Hay que saber escuchar, pero hace no muchos años fue mas conveniente taparse los oídos.

7.1.15

El proyecto de fin de carrera toma forma: reflexionando con nuestro futuro

Fotografía de Juan Carlos Lagares Cáceres "Tiempo" (Flickr:JuancaLag)
¿De qué hacer el proyecto de Fin de Carrera cuando te dan libertad absoluta para experimentar y trabajar sobre un tema y ubicarlo en cualquier emplazamiento?. Es algo que llevo dándole vueltas desde Septiembre. La realidad es que en la mayoría de edificios de nueva planta, por mucho que pese, prima la economía y no la reflexión o estudio alrededor de una determinada tipología. Esto tiene como consecuencias edificios muy pobres en todos sus aspectos. Pero bajo esa máscara de arquitectura construida sin meditación aparente, hay muchos estudios tipológicos y temas bastante explotados que podrían mejorar gratamente nuestra experiencia arquitectónica. Por eso, el principal objetivo que me plantee fue huir de esos temas tan tratados como es la vivienda para trabajar acerca de un tema que sea a la vez interesante para mi personalmente y para la sociedad, y que, en caso de construirse, algo que claramente no va a ocurrir, pero por qué no imaginarlo, pudiera aportar algo diferente al resto de edificaciones en torno a esa temática. Y con estas ideas en la cabeza, el proyecto va avanzando bajo esta línea de reflexión: 

"El objeto del Proyecto de Fin de Carrera planteado es repensar y cuestionar la lógica distributiva y la organización tipológica generada en torno a las residencias de ancianos o centros de mayores. A grandes rasgos, se pretende cuestionar el efecto social de aislamiento generado alrededor de estos centros.

Para ello se va a abordar el proyecto mediante la configuración de un espacio dentro de la ciudad que funcione como una micro-ciudad en sí misma, donde los mayores sean realmente los protagonistas, capaces de configurar una nueva arquitectura y forma de vida."

El nombre en sí ya genera dudas porque "una residencia de ancianos" quizá sea lo último a lo que quiero que se parezca, pero es el nombre que recibe hoy, alrededor del cual se han desarrollado ideas muy equivocadas, y sobre todo anticuadas. Así que, he ahí mi reto para este año.

Continuará....

(os recomiendo leer "Cómo se hace un proyecto fin de carrera" de Juan Luis Trillo de Leyva para hacerse una idea de en qué consiste este reto)